miércoles, 16 de agosto de 2017

XX SUBIDA OROEL Y LA CXI PERSONAL

Subir a Peña Oroel. ¿Qué puedo decir de esta peña tan emblemática? Peña Oroel es un monte de 1.979 m de altitud donde guardo un trocito de mi corazón dentro de esa cruz tan robusta que veo cada día desde la ventana de mi casa. La subida a Oroel, es la carrera de las carreras, saliendo desde Jaca y llegando hasta la Cruz, recorriendo un distancia de 10,7 km y un desnivel aproximado de 1.000 m. Carrera súper bien organizada y a la que nunca he faltado desde que vivimos en Jaca, ni faltaré mientras mis piernas me lo permitan.

Un dorsal con un número impar, el 7. Todo preparado para disfrutar corriendo hasta la Cruz, donde me esperará Espi.

Antes del pistoletazo de salida, Espi empieza el ascenso para poder estar en la Cruz antes de mi llegada. Qué grande es la "jodía".

Después... a la hora y 15 min, llego corriendo a toda velocidad hasta lo alto de la Cruz, disfrutando de un recorrido increíble del que nunca me canso y he de decir que ésta es mi subida nº 111. Olé olé y olé.

Llegar a esa Cruz me sigue poniendo siempre los pelos de punta, y más cuando subo hasta ella a toda velocidad para poder tocarla antes. XX Subida Oroel. Gracias por seguir celebrando cada año esta carrera tan emblemática y tan increíblemente organizada. Un 10.

Lo conseguí. De nuevo arriba del monte Oroel. Gracias mil a mi Espi, que hizo el esfuerzo de madrugar mucho y subir a toda velocidad para poder verme llegar a meta. En esta carrera la verdadera campeona es ella. Siempre que llego a meta, lo primero que hago es buscarla... ella es mi recompensa. Gracias también a Sonia y a Fernando (que subió en la marcha senderista en tan sólo dos horas y posición 17 de la general) por esperarme en meta y gritar mi nombre al llegar. Qué grandes.

Y dar las gracias a mi mamá, y decirla: estés donde estés, gracias, gracias por dejarme tanta fuerza, tanta ilusión y tanta vida. No dejaré de subir a esta tu cruz mientras pueda.

miércoles, 9 de agosto de 2017

GRANADA "DESCANSO" A 42º

Siempre es un lujo hacer kilómetros para seguir disfrutando de distintas ciudades y comidas. En este caso tocó ir a Granada y Salobreña, que por el Pirineo siempre hace mucho fresquete y hay que buscar el calor sofocante por el sur de España ¿no? En fin, que nos hicimos esos 1.000 kms de ida y otros 1.000 kms de vuelta hasta Granada para acabar dando paseos empapados de sudor por el calor que nos hizo las 24h del día.

Después de casi un día de viaje, y de dejar los bártulos en el hotel, toca pasear hidratándonos por cada esquina en la que encontramos una fuente. HACE 42º. Dicen, que hay ola de calor.

De momento, paseo hacia el Albaicín haciendo una parada por el Ayuntamiento para que bajen un poco el calor.

Pasando por la Catedral de Granada, donde no había ni chinos haciendo fotos a causa de esos 44º que hacía a la sombra; así que al sol, ni queríamos saberlo.

Ya por el Albaicín, magia en cada puesto, en cada esquina, en cada tasca.

Y llegamos a nuestra meta, el mirador de San Nicolás, desde donde vemos la Alhambra en todo su esplendor. Aquí, de nuevo solos, la gente está acurrucada en las sombras de la ciudad. Quema hasta la piedra del muro, donde si llegamos a poner un huevo, se fríe seguro.

Y sin dudarlo mucho, al día siguiente, salimos disparados para Salobreña, a bañarnos en la playa...

De nuevo, calor insoportable, así que ropa fuera, bañador y al agua patos.

Ahora sí que sí... el mejor momento del viaje. Qué bien sienta siempre un baño en el mar, sobre todo cuando el agua esta calentita, pero refrescante. No queríamos salir.

Precioso casco antiguo el de Salobreña...

Con miradores por todas partes y fuentes (gracias a Dios). Subiendo a lo más alto del pueblo, un castillo... Precioso todo, pero el calor era insoportable.

Y después de un par de días de ir arriba y abajo, tocaba irse de tapas hasta reventar; y así lo hicimos. Una caña, un vino, unas tapas riquísimas y a disfrutar de Granada como dos turistillas. Genial.

Buen tute, buenas vacaciones junto a mi Espi. No hay nada como vivir la vida y convertir cada sueño en realidad... que la vida son dos días y uno está pasando ya.